BIOGRAFÍAS DE GRANDES DEPORTISTAS: JESSE OWENS, EL ANTÍLOPE DE ÉBANO.

James Cleveland Owens nació en Alabama el 12 de septiembre de 1913. Era el séptimo de los once hijos. Owens era el nieto de un esclavo y el hijo de un granjero. Su familia se trasladó en Clevaland, uniéndose a la gran inmigración negra hacia el norte. Recibió el sobrenombre de “Jesse” de una profesora de Cleveland, que no podía entender su acento cuando el joven Owens dijo que se llamaba “J.C.” (en inglés, “J.C.”, siglas de James Cleveland, tienen una fonética parecida a “Jesse”). El nombre se quedó y a partir de ese momento fue conocido como Jesse Owens para el resto de su vida.

Desde pequeño lucía un cuerpo raquítico y era propenso a las enfermedades. Nadie hubiera dicho entonces que aquel enclenque muchacho, que a los siete años estuvo al borde de la muerte por una neumonía, se convertiría en uno de los mejores atletas de todos los tiempos.

Owens siempre atribuyó su exitosa carrera en el atletismo al estímulo de su entrenador durante sus estudios en el instituto Fairview Junior High, Charles Riley, que le introdujo al atletismo. Riley, junto a Harrison Dillard, un atleta de Cleveland, inspiraron al joven Owens. Sus compañeros de clase le apartaban de los juegos y él, para no aburrirse, se dedicaba a dar vueltas y más vueltas al campo de beisbol. Durante una de esas vueltas, su profesor de gimnasia, Charles Ripley, le vio correr y le dijo: “Dentro de unos años serás el mejor atleta del mundo”. No se equivocó. Jesse había encontrado en el deporte una válvula de escape a su condición de negro, que tantos problemas conllevaba en EEUU por aquel entonces. Y en Ripley, a su gran mentor.

Como Owens trabajaba arreglando zapatos después de la escuela, Riley permitió a Owens entrenar antes de las clases, en vez de en el horario habitual de los entrenamientos.

Owens gasolineroTrabajó como ascensorista nocturno, de camarero, gasolinero, en la biblioteca para pagarse sus estudios y todo esto mientras seguía practicando y perfeccionando el atletismo.

Su prometedora carrera deportiva comenzó en 1928 cuando estableció récords en la escuela secundaria en varias pruebas de longitud. Durante esa etapa ganó todas las pruebas de pista más importantes, incluyendo los campeonatos del Estado de Ohio durante tres años consecutivos. En el Interescolar Nacional de Chicago, durante su último año, estableció un nuevo récord mundial de la escuela secundaria en la prueba de 100 yardas, que corrió en 9,4 segundos. Durante su etapa en Fairmount Junior High School. Owens empezó a destacar a nivel nacional en 1933 cuando, como estudiante del instituto East Technical High School de Cleveland, rompe el récord mundial de salto de longitud para estudiantes de instituto, con una marca de 7,55 metros e iguala el récord mundial en 100 metros lisos con una marca de 10,4 segundos. Durante esta época, en la que se le apoda cariñosamente como “Buckeye Bullet”, consigue el récord de ocho campeonatos National Collegiate Athletic Association (NCAA): cuatro en 1935 y otros cuatro en 1936. El récord de cuatro oros en un año en la NCAA sólo ha sido igualado por Xavier Carter, en 2006, pero sus títulos Owens institutoOwens equipo atletismoincluyen las medallas de las carreras por relevos.

Owens equipo atletismo 2

Owens eligió la Universidad de Ohio State, que a pesar de no poder ofrecerle una beca de atletismo en ese momento, le aseguró un trabajo para él y para su padre.

Owens OhioOwens vallas

Realizando la prueba de salto de vallas representando al equipo de Ohio State.

 

Jesse dio al mundo un anticipo de lo que vendría en Berlín durante la Big Ten Conference en Ann Harbor, Míchigan en 1935. En un lapso de 45 minutos, Owens estableció cuatro récords mundiales. Igualó el récord mundial de 100 yardas (9,4 segundos) y pulverizó los récord mundiales de salto de longitud (8,13 metros, un récord que duró 25 años), 220 yardas lisas (20,3 segundos) y 220 yardas vallas (22,6 segundos, convirtiéndose en la primera persona en bajar de los 23 segundos). Durante tres cuartos de hora mágicos, Jesse logró lo que muchos expertos todavía consideran como el mayor logro deportivo en la historia de la creación. A raíz de este día, se le empezó a conocer con el sobrenombre de el Antílope de Ébano.

Owens ganador

Realizó una fabulosa carrera representando a Ohio en 1936.

Tras su exhibición en Ann Harbor, Jesse Owens aterrizó en los Juegos Olímpicos de 1936, que se celebraron en la Alemania nazi, en medio de la creencia de que los Juegos iban a ratificar su tesis de que los alemanes ‘arios’ eran la raza dominante. Hitler y otros miembros del gobierno tienen grandes esperanzas en que los atletas alemanes dominen los juegos con sus victorias, peero el antílope de ébano tenía otros planes. Jesse Owens, el afroamericano nieto de esclavos, se convirtió en el primer atleta en ganar cuatro medallas de oro en una sola Olimpiada: el 3 de agosto en los 100 metros lisos derrotando a Ralph Metcalfe; el 4 de agosto en salto de longitud, después de unos amables y útiles consejos de su rival alemán Luz Long; el 5 de agosto en 200 metros lisos; finalmente, junto al equipo de relevos 4×100 metros consigue su cuarta medalla el 9 de agosto. Esta marca de cuatro medallas de oro en el atletismo, en una justa olímpica, no fue igualada hasta 1984 por Carl Lewis.

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La delegación norteamericana de los JJOO de Berlín en 1936.

El primer día, Hitler sólo estrecho la mano en las victorias de Alemania, y hay quien afirma que se negó a dar la mano a Cornelius Johnson, que era afroamericano, aunque según el portavoz de Hitler, este salió del estadio antes de lo previsto. Los directivos del comité Olímpico insisten a Hitler en que estreche la mano a todos los medallistas o a ninguno. Hitler opta por la segunda opción y no está en las siguientes presentaciones de medallas.

Owens, en su autobiografía The Jesse Owens Story (1970]), cuenta como posteriormente Hitler le saludó de todas maneras:

Cuando pasé, el Canciller se levantó, me saludó con la mano y yo le devolví la señal. Pienso que los reporteros tuvieron mal gusto al criticar al hombre del momento en Alemania.

Owens se ganó el cariño de los alemanes en 10 carreras y dos concursos de salto de longitud en el intervalo de seis días de competición. El 3 de agosto ganó la final de los 100 metros.

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Salida de los 100 m. Owens llega el primero.

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Salida de los 200 m. Owens gana la prueba.

En la calificación de la longitud no estaba teniendo un buen día. El norteamericano llevaba dos nulos y sólo le quedaba un intento. En ese momento, Lutz Long, paradigma de la raza aria -blanco, alto, rubio, ojos azules- se acercó al atleta negro en apuros y le dijo “Puedes calificar con los ojos cerrados, sólo retrasa algo tu salto para no hacer nulo”. Se clasificó y al día siguiente batió al alemán en la final, que no dudó en saludarle y acompañarle en su vuelta triunfal ante un furioso fhurer.

Owens salto de longitud Berlin 1936 2

Luis. Muy Interesante Lab. Camilo

Owens salto de longitud Berlin 1936

“Se podrían fundir todas las medallas que gané y no valdrían nada frente a la amistad de 24 quilates que hice con Long”, recordaría años después Jesse Owens. Tras morir Long durante la Segunda Guerra Mundial, el americano se encargó de pagar los estudios a su hijo.

El tercer título olímpico llegó el día 5 en los 200 metros y el día 9, el cuarto, en el relevo de 4×100 que dominó Estados Unidos. Owens, corrió con las zapatillas de clavos que le regalaron los hermanos Dassler, que después uno fundaría Puma y el otro, Adidas.

Owens relevos Berlin

Recogiendo el relevo.

Jesse Owens fue aclamado por más de 100.000 personas en el Estadio Olímpico de Berlín. Muchos berlineses le pedían autógrafos cuando le veían por la calle. Durante su estancia en Alemania se le permitió viajar y hospedarse en los mismos hoteles que los blancos, lo cual en ese momento no dejaba de ser una ironía, ya que los afroamericanos en los EEUU no tenían igualdad de derechos.

Owens fue aclamado por 110 000 personas en el Estadio Olímpico de Berlín y más tarde, muchos berlineses le pedían autógrafos cuando le veían por la calle. Durante su estancia en Alemania, estaba excluido de la ciudadanía bajo la Ley de Ciudadanía del Reich del 15 de septiembre de 1935. Sin embargo, a Owens se le permitió viajar y hospedarse en los mismos hoteles que los blancos, lo cual en ese momento no dejaba de ser una ironía, ya que los afroamericanos en los EE. UU. no tenían igualdad de derechos.

Otros atletas han ganado más medallas, pero Jesse Owens fue único porque dejó un legado para la historia. Su gesta en Berlín no sólo desacreditó la teoría de la raza superior de Hitler, sino que también constató que es la excelencia individual, y no la raza o el origen nacional, lo que distingue a un hombre de otro.

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Podium por salto de longitud, superó al alemán Luz Long  y al japonés Naoto Tajima.

Al terminar los juegos, Owens y sus compañeros del equipo olímpico recibieron una invitación para viajar a Suecia. Él pretendía que al regresar a los Estados Unidos sacaría lucro de su fama y por tanto tomaría las mejores ofertas de patrocinio. Por el contrario, las autoridades del atletismo nacional mostraron su oposición y le retiraron su estatus de amateur, lo que acabó con su carrera deportiva. Owens, contrariado, expuso: «El mundo del atletismo se está convirtiendo en un embuste. Ya no significa nada para nosotros los atletas. La AAU toma todas las ganancias. Toma todo nuestro dinero en este país y te persigue en Europa para tomar su parte. Tus mismos compatriotas toman lo que te pertenece».

Pese a la decisión tomada por las autoridades atléticas, las ofertas de patrocinio deportivo no desaparecieron. En 1946 participó de la fundación de la West Coast Baseball Association (WCBA) junto a Abe Saperstein, en lo que era una Liga de Béisbol afroamericana; y en la que Owens era vice presidente y propietario del equipo Portland Rosebuds.  Con los Rosebuds iba de gira por el país, y en ciertas ocasiones entretenía a los espectadores en medio de un doble juego al retar la velocidad de un caballo. Sin embargo, la WCBA apenas duró dos meses.

El ex campeón olímpico trataba de desempeñarse como promotor deportivo, específicamente como animador de eventos. También participaba en carreras de velocidad de 100 yardas (91,44 m) en las que daba ventaja a sus competidores para que se adelantaran 10 o 20 yardas, para resultar ganador al final de la carrera. Además siguió participando en espectáculos donde desafiaba a caballos de carrera. Como revelería posteriormente, se enfrentaba a un caballo que se asustaba fácilmente con el ruido de la pistola de salida lo que le impedía hacer un buen trote. Al respecto de estas carreras, Owens opinaba que «la gente decía que era degradante ver un campeón olímpico competir con un caballo, pero ¿qué podía hacer? Tenía cuatro medallas doradas, pero no podía comérmelas».

Owens carrera contra caballos

Owens compitiendo en carreras de entretenimiento para ganarse la vida.

El entonces presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, rehusó recibir a Owens en la Casa Blanca. Roosevelt se encontraba en campaña electoral y temía las reacciones de los estados del Sur (notoriamente segregacionistas) en caso de rendirle honores a Owens. Este comentó más tarde que fue Roosevelt quien peor le trató: “Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”.

Además, Owens tenía una lavandería y trabajada en una estación de gasolina para hacerse de dinero extra; pero no evitó caer en bancarrota. Para 1966 fue juzgado por evasión de impuestos. Habiendo tocado fondo, encontró ayuda en el gobierno que le designó como embajador de buena voluntad. Al retirarse, se convirtió en propietario de caballos de carreras.

En 1968, Owens recibe algunas críticas por apoyar los turbulentos disturbios raciales que sucedieron en los Juegos Olímpicos de México de ese año, donde los velocistas Tommie Smith y John Carlos realizaron el saludo del Poder Negro, Owens no mostró su apoyo. Al respecto dijo:

Es un símbolo sin significado. Cuando abres los puños, tienes a la vista tus dedos, que son frágiles. La única ocasión que el puño cerrado tiene significado es cuando tienes dinero agarrado. Allí reside el verdadero poder.

 

Cuatro años después, en 1972, cuando salió publicado su libro «He cambiado», matizó aquella opinión:

Me di cuenta que luchar, en su mejor sentido, era la única respuesta que el afroamericano tenía, que cualquier negro que no estaba comprometido en la lucha en 1970 estaba ciego o era un cobarde.

 

Jesse Owens había demostrado en Berlín que los sueños pueden hacerse realidad. Se convirtió en una fuente de inspiración hacia los grupos de jóvenes más desfavorecidos y dio charlas en organizaciones profesionales, reuniones cívicas, eclesiásticas y en los programas de historia negra, así como en graduaciones y ceremonias universitarias.

  Owens motivador

Dando una charla motivadora a chicos desfavorecidos.

En 1976, Owens recibió el más alto honor civil en los Estados Unidos cuando el presidente Gerald Ford le hizo entrega de la Medalla de la Libertad frente a los miembros del equipo olímpico estadounidense que iba a participar en los Juegos de Montreal. En febrero de 1979, regresó a la Casa Blanca, donde el presidente Jimmy Carter le otorgó el premio Living Legend.

Owens medalla libertad con FordOwens y Carl Lewis

Recibido por el presidente Carter.                         Con Carl Lewis, de 13 años.

Owens se casaOwens galardonado

Owens con su esposa, recién casados.          Galardonado por Ford con la estrella de la libertad

Owens, fumador de un paquete de tabaco diario durante 35 años, muere el 31 de marzo de 1980 con 66 años de edad debido a un cáncer de pulmón, en TucsonArizona. Está enterrado en el cementerio Oak Woods de Chicago. Aunque las palabras de dolor, condolencia y admiración llegaron de todas partes del mundo, tal vez fue el presidente Carter quién mejor le definió: “Tal vez ningún atleta simbolizó mejor la lucha del hombre contra la tiranía, la pobreza y la intolerancia racial. Sus triunfos personales fueron el preludio de una carrera dedicada a ayudar a los demás. Su trabajo con los jóvenes atletas, como embajador no oficial en el extranjero, y portavoz de la libertad son un rico legado a sus conciudadanos “. Sus restos se encuentran en el cementerio de Oak Woods en la ciudad de Chicago.

El dormitorio en el que se albergó durante los Juegos Olímpicos fue convertido en un museo con fotografías de sus logros durante la competencia, allí se encuentra una carta (interceptada por la Gestapo) de un admirador que le recomendaba no darle la mano a Adolf Hitler.

En 1984, una calle de Berlín fue renombrada con su nombre, al igual que una escuela secundaria en el distrito Lichtenberg. A título póstumo, la Medalla de Oro del Congreso por George H. W. Bush el 28 de marzo de 1990.

Imagen de Owens en un sello postal de los Emiratos Árabes Unidosde 1971

El espíritu de Jesse aún vive en sus tres hijas, Gloria, Marlene, y Beverly, y su trabajo en la Fundación Jesse Owens, que mantiene vivo el legado de Jesse, proporcionando ayuda económica, apoyo y servicios a las personas jóvenes con potencial para desarrollar sus talentos, ampliar sus horizontes, y convertirse en mejores ciudadanos. No hay duda de que Jesse estaría orgulloso.

Owens estatua

Owens inmortalizado en bronce.

AUTOR: METANOIA CLUB DEPORTIVO

 

 

 

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