DANIEL VIDAL FUSTER, EL PRIMER NADADOR QUE CRUZA EL ESTRECHO SIN BRAZOS

“DESDE QUE EMPECÉ A NADAR, APARTE DE SER UN BUEN DEPORTISTA, ME CONVERTÍ EN UNA MEJOR PERSONA”

Uno de los aspectos más admirables del deporte adaptado es que sus deportistas logran hacer lo que personas sin discapacidad, en general, no conseguirían.

Y es que el plusmarquista mundial paralímpico Dani Vidal ha demostrado a si mismo, a los jóvenes que empiezan en el deporte y a la opinión pública que siempre hay formas de superarse. Vidal se consagró, el 22 de agosto, como el primer nadador sin brazos que cruzó el Estrecho de Gibraltar.

En seis horas y 22 minutos, el campeón paralímpico recorrió, básicamente con la fuerza de sus piernas, los cerca de 14 kilómetros de mar que separan España de Marruecos. Entre Punta de Oliveros en el territorio español y Punta Cires en el marroquí, pasó por zonas con profundidades que varían entre unos 280 metros en el Umbral de Camarinal hasta algo menos de mil a la altura de la bahía de Algeciras.

Durante los últimos tres años, entre una y otra competición, el nadador ha alimentado la idea de cruzar el Estrecho y, de esta manera, “promocionar el deporte adaptado en los medios de comunicación”. En los últimos tres meses, por fin, se ha dedicado exclusivamente a su nuevo reto.

La preparación psicológica era tan importante como la física, cuenta Vidal. “En una piscina, estoy preparado para todo y no voy a encontrar más adversidades que los límites de mi fuerza física. Sin embargo, en el mar, podía enfrentarme a peces de gran tamaño, ballenas…”, explica el nadador.

Este tiempo de entrenamiento se puso a prueba durante el recorrido en diferentes momentos. “A la mitad del trayecto, me entraron unas náuseas y pensé que no podría terminar“, recuerda. En otro momento, a 100 metros del punto final, una corriente de viento puso en riesgo el éxito de la travesía.

Más visibilidad en los medios

La propuesta de cruzar el Estrecho está relacionada con una de las mayores preocupaciones del campeón paralímpico: ganar más espacio en los medios de comunicación para el deporte adaptado y, así, atraer más apoyo para los deportistas. “La mayoría de las cosas se arreglan con inversiones. Y los patrocinadores quieren que les vean. Por eso necesitamos ayuda de los medios”, explica.

Actualmente, Vidal se prepara para los Juegos Paralímpicos de Pekín en 2008 gracias al Plan ADOP (Plan ‘Apoyo al Deporte Objetivo Paralímpico’), creado por el Comité Paralímpico Español y a través del cual un grupo de empresas finacian la actividad deportiva de atletas paralímpicos.

 

Aunque reconoce las dificultades a las que todavía se enfrenta el deporte adaptado, Vidal no deja de estimular a los jóvenes que están empezando. “La natación es un deporte a través del que, además de ejercitarte, conoces a mucha gente, a otras culturas, y aprendes a trabajar en grupo. Desde que estoy nadando, aparte de ser un buen deportista, me convertí en una mejor persona”.

 

Premios, medallas y récords

Cuando tenía seis años, Daniel Vidal Fuster cometió la travesura de subirse a un poste de alta tensión y sufrió una gran descarga de electricidad que le hizo perder su brazo izquierdo y la mitad del derecho.

 

Desde entonces, y no como todas las personas, Vidal afrontó esta dificultad, se dedicó a la natación y construyó un largo camino de medallas de oro, campeonatos y récords mundiales.

 

La lista es kilométrica pero se deben destacar algunos logros importantes. Entre ellos, los de los Juegos Olímpicos (JJOO) de Sydney, Australia, en 2000, donde conquistó el oro en los 50 metros mariposa y batió el récord del mundo de entonces, el oro en los 4 por 50 metros libres y también batió el récord en esta modalidad, y el oro en 4 por 50 metros estilos.

 

En los JJOO de Atenas, Grecia, en 2004, se hizo con la plata en la modalidad 50 metros libres. Sumando todos los metales de su carrera, ha logrado 125 oros, 24 platas y 15 bronces, además de 12 récords mundiales.

 

Fuente; Clarice Couto

 

Autor: Trientrenador

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