¿QUÉ ES EL CICLISMO?

 

Ciclismo es una actividad física aeróbica en la cual se utiliza una máquina denominada bicicleta para recorrer cualquier distancia, en cualquier terreno, con el tipo de máquina adecuada. Básicamente, es un medio de transporte utilizado para fines, prácticos, deportivos o simplemente lúdico.

 

Junto a la carrera a pie y la natación, montar en bicicleta es una de las mejores formas de mejorar la capacidad aeróbica, fortaleciendo al mismo tiempo el corazón y reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. No son necesarias unas condiciones físicas especiales para practicarlo y es especialmente recomendable en aquellas personas que tienen problemas articulares, ya que se evita la sobrecarga en los músculos y las articulaciones que acarrean otros deportes como la carrera, ya que éstas no sufren sobre la bicicleta. Este tipo de ejercicios son los más beneficiosos para la salud, ya que en ellos se movilizan grandes grupos musculares. Los principales grupos musculares que intervienen al rodar sobre la bicicleta son los de las piernas, las caderas y los glúteos, aunque al subir pendientes también trabajan algunos músculos de la parte superior del cuerpo.

 

Practicar ciclismo con regularidad y a una intensidad adecuada permite reducir la frecuencia cardiaca y respiratoria en reposo. Además, practicar el ciclismo con asiduidad disminuye la posibilidad de sufrir patologías cardiovasculares, al actuar positivamente sobre los factores de riesgo, como la hipertensión, la hipercolesterolemia, o la diabetes. De igual manera, la bicicleta ayuda a incrementar el gasto calórico y combatir los problemas de sobrepeso. Según médicos deportivos El ciclismo puede ser practicado por todo el mundo -salvo las personas que padecen alguna limitación funcional-, incluso quienes sufren algún problema de columna, siempre y cuando sigan las indicaciones médicas pertinentes. No obstante, es importante realizar una serie de estiramientos previos antes iniciar el paseo sobre la bicicleta.

 

Los estiramientos tienen como finalidad evitar la rigidez muscular y la pérdida de elasticidad muscular que producen las largas sesiones sobre la bicicleta. Basta con cinco o diez minutos antes y después de la sesión, en los que se deben trabajar todos los músculos de la pierna (cuádriceps, gemelos, abductores, isquiotibiales), así como los glúteos, la zona lumbar y el cuello.

 

Una vez realizados los estiramientos, es conveniente iniciar la marcha a una intensidad ligera durante los primeros minutos, con el fin de conseguir que el organismo se vaya adaptando progresivamente al esfuerzo.

 

Autor: Coordinador Ciclismo

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