TODO LO QUE DEBERÍAS SABER SOBRE EL DEPORTE: LA PRUEBA DE ESFUERZO.

Con independencia del nivel que tengas, si quieres conocer tu estado físico o si quieres ponerte entrenar en serio yo te recomendaría hacerte una prueba de esfuerzo. De ella vas a sacar datos y conclusiones muy valiosas sobre tus características fisiológicas, de esta forma, podrás organizar mucho mejor tu actividad física.

 

Por mucho que disfrutes corriendo (o compitiendo), la actividad física no deja de ser una manera de someter al cuerpo a un esfuerzo extra y comprobar si estás a tono para una carrera no consiste en lograr tus mejores tiempos en un entrenamiento. Si para marcarte un tiempo objetivo miras continuamente el pulsómetro, ¿de veras  crees que no es importante atender a lo que te dice tu cuerpo? Vigilar que no haya lesiones, someterte a análisis de sangre o controlar tu frecuencia cardíaca es fundamental,  pero no es suficiente si haces de las carreras una parte de tu vida.
En Francia es impensable participar en una prueba (con independencia de la superficie o duración) si antes no presentas un certificado médico. No importa que acredites tiempos de récord o que sientas que puedes lograrlos: si no hay respaldo médico, no corres. En esta parte de los Pirineos ya se empieza a exigir para las carreras más duras, pero lo ideal sería que para todas las distancias, además de los tiempos logrados, hubiera que acreditar el estado de forma. Y, para las de más de 10 kilómetros, la obligatoriedad debiera ser la norma. Si no eres corredor de larga distancia, lo recomendable es realizar una prueba de esfuerzo cada dos años; si vas a preparar concienzudamente un gran evento (como pueda ser un maratón), asegúrate de incorporar una prueba de esfuerzo a tu plan de entrenamiento. Y, por supuesto, complétala con una analítica. Una prueba de esfuerzo pueden convertirse en una de tus mejores inversiones deportivas; además, es de esperar que los precios disminuyan a medida que aumente la demanda.
Te cuento paso a paso en qué consiste una prueba de esfuerzo con revisión completa.
1 EXPLORACIÓN DE LA LA ESTRUCTURA CORPORAL.  Para ello, toca revisión de la alineación de la espalda, caderas y flexibilidad de las articulaciones. De esta manera, el médico ha de asegurarse  de que no hay lesiones o indicios de que puedan surgir.

2 EXPLORANDO LOS PIES Y PISADA, cosa siempre muy útil y necesaria para todo aquel que no sabe cómo impactan sus pies contra el suelo y que, además de evitar lesiones, servirá para poder elegir las zapatillas de correr más adecuadas a tus características.

 

3 SENCILLO TEST DE TENSIÓN Y FLEXIBILIDAD. Con ello se mide la tensión de los músculos y su capacidad de flexibilidad: no se trata de demostrar cuán fuerte eres, sino de comprobar si tienes alguna carencia.

 

 

4 LA AUSCULTACIÓN: ese momento en el que te ponen el fonendoscopio (¡frío!) sobre el pecho para escuchar tus pulmones y tu corazón, además del electro.

 

 

5 PARA COMPLETAR un buen historial sobre el paciente, la sesión continúa con un completo listado de medidas antropomórficas (incluida grasa corporal).

6 ESPIROMETRÍA. Aquí se miden los gases en parado y la capacidad pulmonar. No queda otra que intentar vaciar los pulmones, cosa difícil aunque no lo parezca, básicamente porque no hay manera.

 

 

7 Y POR FIN, EL TEST DE ESFUERZO.

Es un procedimiento para valorar la condición física del deportista, donde se le lleva a realizar un esfuerzo considerable. Aunque hay varios tipos de pruebas de esfuerzo, una de las más utilizadas es un test progresivo el tapiz rodante o en cicloergómetro (bici estática, para entendernos).

 

En esta prueba, comenzamos corriendo o pedaleando a un ritmo cómodo y cada minuto se subirá un peldaño de intensidad, llegando un momento en el que no podamos seguir la prueba debido al agotamiento. No son pruebas de mucha duración, en unos 15 minutos habremos acabado.

 

Para obtener los datos útiles de la prueba, se hace un electrocardiograma y un análisis de gases, así podremos posteriormente analizar a qué velocidad ocurren cambios significativos en nuestro corazón o cómo varía el consumo de oxígeno y dióxido de carbono durante la prueba. Hay que advertir a los que nunca hayan pasado por esto que no hay más remedio que correr con la máscara para controlar el consumo de gases. Al principio, sólo se anda: empiezas a 6km/h y el ritmo aumenta cada minuto hasta que el médico considera que no vas bien o, como en mi caso, hasta que yo decidiese que aguantaba.

 

Ir preparando el cuerpo (mentalmente) para un gran esfuerzo es recomendable, si la presión arterial esta alterada puede influir en los los datos. Consejo: estar relajado.

 

¿Qué datos útiles nos aporta la prueba?

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El primero y más importante, descartar que haya algún problema que nos impida seguir entrenando. Las pruebas de esfuerzo son realizadas por médicos deportivos, ellos analizarán los resultados y el comportamiento de nuestro corazón y podrán ver si hay algo que falla.

 

Una vez descartado cualquier problema, en una prueba de esfuerzo vamos a sacar muchos datos útiles para la planificación de nuestro entrenamiento, como por ejemplo:

 

  • Frecuencia cardíaca máxima: una cosa es nuestra frecuencia cardíaca máxima teórica y otra la práctica, que es la que vamos a obtener en esta prueba. Con este dato podemos calcular en % de pulsaciones las cargas del entrenamiento o saber a qué velocidad de carrera alcanzaremos el límite de nuestro corazón..
  • VO2max: es el consumo máximo de oxígeno que nuestro cuerpo puede procesar. A mayor volumen, mayor resistencia, ya que podemos obtener más energía en los procesos de quema de hidratos de carbono y grasas. Este dato nos será útil para saber cuál es nuestro nivel de resistencia.
  • Umbral aeróbico (VT1): podremos ver con cuántas pulsaciones y a qué velocidad estamos utilizando de forma mayoritaria el metabolismo aeróbico. Esto nos servirá para establecer la intensidad de nuestros rodajes en los entrenamientos, esa velocidad con la que nos sentimos cómodos entrenando y con la que podemos aguantar mucho tiempo. Entrenar por debajo de este umbral no nos proporcionará muchos beneficios a nivel de rendimiento..
  • Umbral anaeróbico (VT2): podemos decir que es el punto de transición entre el uso mayoritario del metabolismo aeróbico y anaeróbico. Ese punto en el cual empezamos a acumular más fatiga y ácido láctico. Sabiendo las pulsaciones y velocidad de nuestro umbral anaeróbico, podemos hacer una aproximación sobre a qué velocidad máxima podemos correr sin acumular fatiga. También nos servirá este dato para calcular la velocidad de las series en el entrenamiento.

 

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Al final del proceso te explicarán cuáles son tus zonas de entrenamientos adecuadas y con qué pulsaciones trabajar.

 

 

¿Dónde puedo realizar una prueba de esfuerzo y cuánto cuesta?

A través de tu club deportivo podrás hacerte una prueba de esfuerzo. Si eres deportista federado, con la licencia federativas puede que se incluya de forma gratuita la realización de una prueba de esfuerzo. También hay centros especializados en tecnificación del deporte donde podrás hacerte la prueba, sobre todo en ciudades grandes.

 

Los precios no suelen ser muy abultados, teniendo en cuenta la tecnología que conlleva la prueba y la valía de los datos. Por unos 100/150€ podrás hacer la prueba y tener los datos a tus disposición.

 

LOS LECTORES, A PRUEBA

Te hemos contado en qué consiste una prueba de esfuerzo pero, ¿qué hay de lo tuyo? Hemos preguntado a los tuiteros y facebookeros lectores de Runner’s World sobre vuestra experiencia (o no experiencia) con las pruebas de esfuerzo y, además de pedir orientación, esto es una parte de lo que nos habéis contado.

  • “Todos los años, depende del entrenamiento, unos años mejor que otros”. Fer Muro @FMurobomber
  • ”La famosa Course-Navette, una buena forma de progresar o como mínimo de echar el hígado por la boca”. More than a Feeling @SaintAndreu
  • “Cada año por la Federación Andaluza de Triatlón, y la verdad es que es muy bueno hacérsela… Eso sí, te entran ganas de llorar cuando terminas, porque entras pensando que eres Conan y sales pensando que eres un verdadero matao!!! Jajajaja”. Ricardo Cabrera Cosano
  • “La primera fue en una clínica no deportiva y el médico […] me dijo que la podía hacer en vaqueros. Yo llevaba mis mallas, mis zapas y tó el equipo y le dije supersobrado que no lo haría en vaqueros. Él asintió en silencio y por dentro debió de pensar “ahora lo vas a flipar, atleta”. Y me puso allí a correr a mil por hora y puso el cacharro en inclinación máxima, que creo que era del 22%. Y NO lo paró hasta que yo lo hice, cuando no podía más. […] Me fui muy dignamente y no le dije nada, porque era para partirle la cara… y tampoco tenía fuerzas para eso”. Luis Macera
  • “Que con los nervios casi me pongo los electrodos en la nariz y la mascarilla en el ombligo… ¡pero fue bien! Mola poner a prueba tus límites”. Bego Rueda
  • “Estoy esperando a que me llamen de una **** vez, llevo apuntada a la lista de espera de la Diputación de Toledo seis meses y todavía me queda tiempo de espera. […] Mientras tanto he tenido que llamar a un cardiólogo particular para que me haga algunas pruebas. Vamos, indignante”. Olga González Sevilla
  • “Hace dos años inicié una con la RFEC y tuve que suspenderla nada más ponerse eso serio: me agobiaba mucho la mascarilla, me daba la sensación de que no me entraba aire […]”. Ignacio León Rodríguez-Padil

 

Si estás pensando en conocer tu estado de salud, tus límites, mejorar tu rendimiento o te has planteado un reto tipo Maratón o Ironman, sin duda, te recomiendo que te hagas una prueba de esfuerzo, te dará una visión muy real de dónde estás, cuál es tu punto de partida y de cómo debes entrenar.

 

Fuente: Javier Moro

 

Autor: Trientrenador

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